Islandia no se recorre, se vive despacio. Es un destino que te abraza en silencio, que te invita a mirar con calma y a sentirte pequeña frente a paisajes que parecen eternos. Abril es ese momento especial en el que el invierno empieza a soltarse y la isla despierta de a poco, con una luz suave y una energía única.

Durante seis días vamos a compartir un viaje pensado para disfrutar sin apuros: caminaremos entre cascadas que caen sin esfuerzo, exploraremos paisajes volcánicos cubiertos de musgo, glaciares que aún conservan su fuerza y playas de arena negra donde el tiempo parece detenerse. Cada día será una experiencia, pero también un espacio para respirar, contemplar y conectar.

Las noches todavía nos regalan la posibilidad de ver auroras boreales, ese espectáculo silencioso que aparece cuando menos lo esperas y que se disfruta mejor en compañía, con algo caliente en las manos y sin prisa por irse a dormir.

Abril en Islandia tiene algo íntimo: menos multitudes, más calma y una transición de colores que hace que todo se sienta más cercano. Es un viaje para quienes buscan naturaleza, sí, pero también momentos compartidos, conversaciones largas y la sensación de estar exactamente donde tienes que estar.

Si sientes que este viaje te llama, quizás sea momento de escuchar...



Iniciamos nuestro viaje recogiéndolos del aeropuerto de Kéflavik (2 pm) hasta nuestro alojamiento en Reikjavik. Después, nos espera el oasis de aguas termales Blue Lagoon, ricas en minerales, rodeado de un paisaje volcánico impresionante.


Durante este recorrido visitaremos el área geotérmica de Geysir, donde el géiser Strokkur entra en erupción cada pocos minutos, continuaremos hacia la cascada Gullfoss, una de las más impresionantes de Islandia. Finalizamos en Öxarárfoss, una cascada ubicada dentro del Parque Nacional Thingvellir, en donde conoceremos dos placas tectónicas.


Continuamos nuestro viaje recorriendo la ruta sur de Islandia. Pasaremos por las cascadas más emblemáticas del país: Seljalandsfoss Skógafoss.
Luego de unas paradas hermosas y fotos de ensueño, llegamos por la ring road a nuestro próximo alojamiento ubicado en las afueras de la localidad de Vik.


Jökulsárlón es una laguna glaciar formada por el deshielo del glaciar Breiðamerkurjökull, donde enormes bloques de hielo flotan lentamente antes de dirigirse al mar. Justo enfrente se encuentra Diamond Beach, una playa de arena volcánica negra donde los fragmentos de hielo quedan varados.


Nuestro último día en Vik.
Por la mañana nuestro primera parada será: Reynisfjara. Una hermosa (y peligrosa) playa con arena volcánica negra, junto con formaciones enormes de piedra basáltica. Luego visitaremos el avión caído. Un accidente en el que sobrevivieron todos los tripulantes y que luego se convirtió en una atracción turística.


Salimos temprano rumbo a las termas de Hvammsvik, un complejo geotermal ubicado junto al fiordo, rodeado de naturaleza y con piscinas de agua caliente que se integran al paisaje.
Después de las termas, regresamos a Reikiavik y realizamos el traslado al aeropuerto (5 pm), dando por finalizada la experiencia en Islandia.